martes, 15 de diciembre de 2015

La fotografía de Aldair

Enfoca su lente hacia dentro, hacia donde no hay filtros
donde no existe una preconcepción del cuerpo
casi como una aproximación religiosa se introduce en ese cosmos
donde Ellas no luchan contra el espejo
donde Ellas se aceptan a sí mismas
y ahí, se ven como Ellas quieren verse,
se sienten libres, no son esclavas
pues la belleza que irradia su fotografía
no es esa belleza tirana, imperiosa
esta belleza no atormenta, no subyuga
esta belleza es honesta, es irreverente
tiene este efecto fascinante de catarsis
Ellas se proyectan hacia los demás, desde sí mismas
desde un lugar donde la seducción no es la orientación,
la fotografía no pretende convencer a nadie
el lente no busca aprisionar sus cuerpos como un incentivo
sus cuerpos dejan de ser el alimento
de esos jurados crueles y excluyentes
y se convierten en un hermosa evocación de autonomía
un momento que Aldair deseaba detener para siempre



martes, 10 de noviembre de 2015

No me gusta esa sensación de que las cosas suceden y no me queda más que dirigirme con paciencia a la tumba

Me gusta pensar que estoy a tiempo
Me gusta pensar que realmente conoceré a ese "alguien”
Que no importa que hayan existido múltiples pasantes en  mi registro
Algunos visitantes, algunos pasajeros 
Que haya destruido a uno
Y otro
Y otro
Y otro
Y el mío.

Alguno porque resultó amargo
No correspondido
Posesivo
Carnal
O poeta
Y me gusta ver en sus siluetas una acumulación de poemas
De historias
De canciones
De besos

Y me gusta verme reflejada en ellos
Me gusta aprender de mi con ellos
Y recorro sus cuerpos 
Abriendo ventanas
Abriendo heridas
Ver una yo más joven, a veces ingenua
Distante y reflexiva, según la ocasión
Y al mismo tiempo me veo en un espejo atemporal 
Conociéndome y conociéndolos

Sin embargo durante ese aprendizaje
No hay más aspectos introspectivos
existe un sentimiento temeroso
Un corazón lleno de dudas
Y me consuela pensar que estoy a tiempo
Y que algún día me encontraré con quien estoy destinada a culminar en una totalidad armoniosa
Y aunque es obvio que yo misma me construyo este personaje
Me gusta llamarme "aún" 
Porque así todo lo demás no es tan vacío y desalentador


Si no me encuentro a ese alguien
entonces todas las demás cosas no me llenan
Y no quiero morir tratando de resolver la soledad y el vacío
rogando por un balance
huyendo de la sensación de que estos momentos de mi vida son solo balas
balas disparadas a prisa y en mi contra
Nunca nada me ha importado más
Evitar que mi vida sea solo un pendejo transcurrir de eventos que comparto en Instagram


No me gusta esa sensación de que las cosas suceden y no me queda más que dirigirme con paciencia a la tumba


viernes, 2 de octubre de 2015

Enero de 2015

De vez en cuando me gusta recordarte así
En el coche, ansioso, charlando
Acomodándote las ideas, mojando tus labios
Tu voz suena tan bien cuando medita 

Me gusta recordarte así, con tus botas de invierno y tu cabello desarreglado
La luz entra por la ventana bañando tu rostro, que es como la arena húmeda del mar
Tus ojos me sonríen y tu mano acaricia la mía mientras sostenemos la palanca de cambios
En neutral, porque el tráfico es un infierno, un agobiante enredo urbano

Gente que se dirige al trabajo, a la escuela o a el hogar, atrapados en una línea estática de coches
Sin importar el destino, todos parecen estar infectados de este hartazgo citadino 
Cansados de esta ciudad odiosa y ciclada 
Muerte espiritual tácita en Monterrey 

Sin embargo tú y yo estamos llenos de vida
Nuestro lenguaje es con las miradas, y es tan visceral 
Sosteniendo mi mano, mientras platicamos
Y nuestra canción suena de fondo, una y otra vez

Este día es de mis favoritos para recordarte
Con sus climas fríos, tus botas de invierno, tu camisa azul, tu coche blanco
La camisa con la que te vi por última vez, el coche en el que te vi partir 
Me gusta recordarte con las canciones, las películas, los poemas

Me gusta recordarte así,  porque ahí fue cuando supe que no debías quedarte
No debíamos quedarnos
y no lo permití
Ah, hubiera sido tan lindo quedarse.



sábado, 29 de agosto de 2015

¿qué voy a hacer con tu recuerdo?

Odio nuestro pasado
nuestra historia
nuestra coincidencia 
odio el desenlace inconcluso
odio todo lo que nunca  dije
odio haberme rendido

Odio no haberte comprendido
no saber descifrarte 
no poder  sobrellevar la situación 
odio quererte 
odio extrañarte
odio de pronto resignarme

A escuchar tu recuerdo lejos
a ver las ultimas fotografías
a transportarme a esos sentimientos
que están lejos
que no volverán
que no concluyeron 

Odio encontrarte en mi playlist 
odio encontrarte en el cajón 
ver tu rostro en mil personas
escuchar tu voz en un rincón 
odio releer hasta el cansancio nuestra ultima conversación

Como si detrás de la pantalla me esperaras
con un ultimo abrazo 
con una explicación 
una excusa
una disculpa
y algo que me devuelva la ilusión 


Odio ese sentimiento que me invade 
odio haber anticipado muchas cosas
odio que el tiempo lo dañe todo 
odio que fue enredando mi cabeza
que fue acabando con nuestro amor
pero odio, sobre todo, que no lo mató por completo


que lo dejó palpitando
que me dejó desangrando
con una herida abierta, de la que no podré escapar
la que no me puedo curar
ni aunque pasen otros mil años
ni aunque me incendie la cabeza, ni aunque me arranque el corazón 

Pero amo sobre todo saber que fuimos, 
que seremos, y que ya no somos
saber que soñamos juntos
saber que vivimos, sufrimos y amamos 
que a ratos estuvimos enamorados, y que otros nos odiamos
amo saber que adoro tu presencia en esas páginas de mi vida


que me dio cordura
que me la quitó 
y ahora que estás lejos
me permite ir y venir en el tiempo
buscándonos entre esas paginas empolvadas
y sé que nos besamos

que nos amamos
que nos abrazamos 
que nos entregamos
que nos volvimos uno


y me alegra saber
que naciste
que creciste 
que me enseñaste
que coincidimos 
que latimos y que soñamos 

Por eso me gusta viajar a ese entonces
meterme entre las paginas empolvadas
buscándote con la certeza de que seremos
de que nos conoceremos
de que moriremos eventualmente 
pues así lo dicta el cauce natural de las cosas

Y tú y yo sabremos que somos 
o fuimos 
o seremos
sea como sea,
nos querremos desde antes de nacer
y nos estaremos extrañando hasta después de la vida

Y por eso me gusta desenterrarte
y enamorarte otra vez
explorarte otra vez
y ver juntos la televisión 
sentarnos en el sillón 
y besarnos el alma

Todo sucede mientras en algún otro tiempo tu y yo ya no somos 
y sufrimos
y nos desangramos 
y navegamos en un mar desierto de desolación 
mientras bajo otro cielo
te sigo queriendo, te sigo abrazando


aunque sé con certeza que en el otro reloj te estoy extrañando, te he perdido
mientras ingenuos tu y yo nos amamos
inconscientes, ignorando que somos, que fuimos, que seremos
tantos tiempos y tantas historias distintas
mientras seguimos siendo tan improbables
tan atípicos

Dime, ¿qué voy a hacer con tantas historias?
¿dejarlas en blanco?
¿saberlas inútiles?
¿saborearlas un poco más?
¿sentirlas amargas como un fruto podrido?
¿qué voy a hacer con tu recuerdo?



Tengo un amigo muy triste

Tengo un amigo muy triste
que siempre llama tarde
y se despide muy temprano

Tengo un amigo muy triste
que me cuenta
qué tan falsa es la vida

qué tan difícil es volver a enamorarse
qué tan complicado puede ser abrir el corazón
qué tan doloroso puede ser recordar

Tengo un amigo muy triste
que se niega a querer
porque dice que no está listo

que me cuenta cómo va su día
que carga con grandes y pesados recuerdos en los hombros
y a veces me los platica por la noche, sonríe y llora

Un amigo muy triste
que me muero de ganas
de abrazarlo y sentirlo tan cerca de mi

que me lleva con engaños a su coche
para despojarnos de ese pasado tomentoso
en un dulce elixir que mata cualquier pena

Pero al día siguiente se convierte en algo tan banal
tan insípido, tan intrascendente
que nos avergüenza

Mientras intentamos justificarnos
en el placer y el deseo
el sentimiento y el afecto

Pero terminamos negandolo todo
¿para qué?
fue la última vez

Tengo un amigo muy triste
que me besa despacito bajo la lluvia
rápido, impetuoso, extasiado, cuando nadie nos ve

Como si mis labios fuesen a desaparecer
como si sólo le quedara mi recuerdo
y esas ganas de besarme, desde los 16

Tengo un amigo muy triste
que me cuenta cómo se siente la decepción
que me textea pendejadas, y luego me hace reír

Tengo un amigo muy triste
que me pone muy feliz
que me hace suspirar y pensar, ¿cuándo nos volveremos a ver?

¿Cuando me vas a llamar?
¿Qué es lo que piensas de mí?
¿Me veo guapa así?

Tengo un amigo muy triste
que me abraza todo lo que me duele y lo que nadie ve
matando nuestros deseos de ser libres

renunciando a cualquier prejuicio
a cualquier moral
a cualquier mandamiento

en su carro
donde nadie nos ve
negando al día siguiente, cualquier evocación del dulce recuerdo

Tengo un amigo muy triste
que me besa el desconsuelo que me invade al pensar que
nunca seremos algo más

Tengo un amigo que me desea
en las noches frías y solitarias
que me extraña

Impotente, odiándose por ser tan sensible
odiándome deslizando sus dedos sobre mi espalda
odiándonos por todo lo que somos y lo que nunca seremos

Me toma de las manos para que no tenga miedo
mientras lo beso suave y lento
como sellando un tratado de pertenencia

Tengo un amigo muy triste
y me esfuerzo un poco en intentar alegrarlo
y lo beso y lo abrazo  y lo sueño

Y me mira, y me dice
Hablamos después, Debs.




martes, 30 de junio de 2015

Un sueño

ayer
nos escapamos
de todo
y de nada
porque todo nos separa
y nada nos detiene

ayer
te besé
y pensé que sería eterno
escapamos del lugar
con una cosa en mente
devorarnos

ayer
fuimos un par de enamorados
unos inexpertos
con fervientes ganas de
besarnos hasta la sombra
y arrancarnos los labios

ayer
nos importó poco
el qué dirán
si se entera ya sabes quién
¿qué va a pensar?
bésame 5 minutos más

ayer
frente a la plaza
me impregné de ese aroma tan tuyo
que engendra exquisitos recuerdos
y me hacen querer verte
una vez más

soy tan sólo un sueño
lúcido y sensato
sin alcohol
tan sólo con las ganas
de comerte
a pesar de que traicione mi moral

soy tan sólo ese sueño
responsable de todo lo sucedido
frente a esa plaza de niños
un sábado por la madrugada
con firmes intenciones
de esconderme entre tus brazos

un sueño
un sábado
en la madrugada
frente a la plaza
con tus labios inestables
y el tiempo que no alcanza

ahora no somos ni un sueño
ni una plaza
ni siquiera una madrugada
somos una promesa al aire
un par de seres miserables
que agonizan en el recuerdo

un instante
un deseo
un ayer
somos
en la plaza
y nada más

Para Elena

Mientras lava, habla sola o reza. Nadie sabe que piensa, pero todos sabemos que ama mucho. Está atenta a cada detalle y cuando escucha no siempre oye. Tose en las noches y enciende las luces. Algunas otras veces le duelen las horas, el espacio y la eternidad. De vez en cuando, y también siempre, se levanta con pereza, sé que le duele el cuerpo, el corazón. Cuando tiene pereza significa que está triste. Enjuta todo y lo lava dos veces. Es muy sensible. Ha vivido para servir y ha cuidado para vivir. Sus ojos son siempre grises por la tarde. Su cabello es delgado todos los días. Es feliz cada segundo si estamos cerca. Es la joya flor de mi casa, su nombre lo proclama. Es alegría de muchos años, es belleza de alma. Es la mujer en mi morada, es de esas columnas fuertes que no fallan. Es mi madre quien como muchas otras son luz en su casa. 

miércoles, 24 de junio de 2015

Hoy estás otra vez en mi mente y en mis conversaciones recientes de Whatsapp. Porque no importa cuantas veces intente sacarte de aquí, merodeas constantemente en mi cabeza con tu mirada misteriosa y tu porte tan sexy. Llegas y me interrumpes con un "Hola, cómo estás?" y enseguida  voy yo a apendejarme siguiendo el hilo de nuestra estúpida conversación. Pero ya no estás aquí, sólo eres un sentimiento, un sentimiento que leo, a través del tiempo y de la pantalla rota de mi celular. Porque no has vuelto a escribir y ahora me tienes esperando ese "sí", que nunca llegará. Y te haces el gracioso, y me platicas cualquier cosa. Y te escucho, porque te quiero escuchar todos los días, porque quiero que me preguntes qué estoy haciendo y me digas; "Me avisas cuando termines", para seguir, hablando y  hablando de nada. Mientras no entiendes que eso no me ayuda. Que ya estoy hasta la madre de tus fotos sin camisa, de tus mensajes de madrugada, de tus notas de voz y tantas pendejadas, no me envíes nada, mejor ven y quédate conmigo hasta que ya no sienta nada, Adormeceme con tus labios y hazme sentir, que sí, que después de todo no nos equivocamos, este es el lugar donde debemos ir,
No sé cómo ni cuando terminé aquí sentada, rodeada de undermorros que coinciden en un sólo espacio para compartir perspectivas depresivas, miserables, alcohólicas y viciosas del mundo, la vida y el orden de las cosas. Tomando alcohol hasta olvidarse de sus existencias. Pareciera que entre más escapan de las jaulas de ellos mismos, más diversión y placer experimentan. Mientras yo estoy aquí, insólita, viendo cuan edgy parece ser querer salir de tu propia cabeza. Con tragos y tragos de alcohol. Pero nunca van a poder, porque al día siguiente, cuando despierten quién sabe donde, a lado de quién sabe quién, con una tremenda resaca, descubrirán que somos prisioneros de nuestros cuerpos, rehenes de esta era, donde el tiempo pasa muy rápido y las personas también. Estoy viendo gente tomar, volando muy lejos, pero a la vez tan cerca, encadenados por siempre a la mediocridad del día siguiente, porque no, no sólo vives esta noche, estás viviendo cada segundo de tu vida, y eso, también cuenta los segundos de mañana. Estoy viendo gente que pretende escapar pero que irónicamente sujetan con fuerza este hilo de donde  se amarran a la vida, reconociendo depresiones, porque tomar hasta reir también es llorar, tomar hasta maldecir también es llorar. tomar hasta vomitar, también es llorar. 

lunes, 15 de junio de 2015

Benito y María

Benito y María estaban predestinados a conocerse. Era algo que no se podía evitar, algo que iba a suceder y es que los dos encajan tan bien, y tan mal. Van juntos como dos piezas de un extravagante rompecabezas, pero nada en esa compatibilidad asegura que la coexistencia entre ambos sea sana, siquiera segura. Benito y María se encontraron para encontrarse a sí mismos. Se encontraron para descubrir la peor de las fatalidades, pero también para despertar de un largo sueño.
Cuando se conocieron hubo una química tremenda ipso facto. Casi tan surrealista como una escena estúpida de alguna comedia romántica adolescente. Tan absurda, tan cursi. Y todas esas pequeñas casualidades dieron paso a lo que sería el cambio más radical en sus vidas. Quizás ambos eran muy jóvenes para darse cuenta, quizás todo estaba fríamente calculado.

Benito y María no embonan de una manera constructiva. Benito y María estaban juntos por casualidades y características compartidas de una índole dañina, devastadora. Ambos se dieron cuenta prematuramente, y prometieron alejarse muchas veces. Se dijeron muchas veces adiós, pero siempre volvían a encontrarse, ambos volvían a sucumbir en la derrota del recuerdo,  la tentación post-duelo. Una llamada, un mensaje. Una visita a media noche bastaba. Ambos se rehusaban a aceptar una derrota, y es que ambos se necesitaban tanto, pero esa necesidad era necia y paradójicamente innecesaria.

Nunca podían separarse, a pesar de tanto desastre. Era como si algo fuera de este mundo los hiciera retroceder cada vez que se alejaban, como si sus almas estuvieran conectadas a través de una red dolorosa de imanes, almas que tenían una fuerza de atracción increíble, almas que embonaban perfectamente porque ambas estaban dañadas.  Daños que encontraban alivio en la casualidad, las cicatrices de María encajaban perfecto con las de Benito, y viceversa.

Pareciera que una fuerza sobrenatural se encargara de unirlos cada vez que lo único que deseaban era huir de ellos mismos. Llámale “amor”, llámale “preocupante patología”. El caso es que Benito ya no podía abandonar a María de otra forma que no fuera desmoronándose,  las manos de María ya no podían trazar otras curvas que no sean las de la boca de Benito, ambos estaban condenados.

Benito creció pensando que era merecedor de todo lo que se le antojara en el mundo, que no debía disculparse por nada y que no había porque tener piedad para obtener lo que quisiera. En cambio a María le inculcaron la idea del amor sacrificado, ese que da hasta quedarse sin nada, a disculparse por todo, hasta por sentir. 

Benito y María crecieron juntos y poco a poco, a medida que aprendían el uno del el otro, se convirtieron en adultos insatisfechos, aunque habían creado algo muy parecido al amor, pero más bien era dependencia, una extraña y adictiva dependencia. Hacían cosas como enamorados, texteaban cosas cursis,  se tomaban de las manos. Se dijeron un “te amo” y se besaban los labios, la cara, las manos. Se visitaban, y encontraban refugio en los abrazos. Se acostumbraron tanto al otro, aun y con todos esos demonios que cargaban en el alma. Soñaban despiertos y se decían cerquita  al oído cuanto se amaban, hasta que se dieron cuenta de que en realidad se necesitaban mucho más de lo que se amaban, él era un pozo sin fondo y ella era algo que nunca era suficiente.

María le entrego todo a Benito, fue simplemente demasiado. Se  entregó de manera abrumadora,  se lanzó al vacío sin dudarlo, y una noche llena de resentimiento se dio cuenta que no había nadie para recibirla abajo, sólo un duro impacto contra el piso. Y así fue como terminó en la cama, en la sala, en el cine, en el parque, y en todas partes  con lo que muchas veces llamó “un cerdo ocioso y egocéntrico que escupe en las manos de aquellos que le dan de comer”.

Benito era un hombre serio, con una inteligencia admirable y perfectos modales, pero fue en un frío diciembre del 99 cuando no recibió exactamente el regalo que le había pedido a Santa, y fue ahí donde su completa existencia se derrumbo entre la certeza de que todo lo que creía era una mentira y que las demás personas eran demasiado injustas por no proveerle  lo que necesitaba, porque además de necesitarlo lo merecía. 

María era una mujer encantadora, de un gran corazón,  palabras precisas y carismáticas, pero fue durante una tormentosa madrugada de Abril cuando su manera de ver el mundo cambió. Cuando vio que su mamá recibió a su papá después de haberla engañado con otra mujer. "Las relaciones, María,  implican sacrificios porque el amor perdona y yo sin tu papá no era nada". Ahí fue cuando la enseñaron a necesitar.

Benito y María sabían que el "amor" entre los dos, si así se le podía llamar, se había debilitado.  pero sólo María sabía tenerle paciencia al necio de Benito, y sólo Benito hacía sentir en casa a María. Con el paso del tiempo ambos descubrieron que las cosas no se podían sostener a base de clichés y promesas rotas. No bastaba con desear algo muchas veces para que se volviera realidad, aprendieron también que a veces las cosas están ya tan rotas que no se pueden arreglar. 


Una noche María despertó de lo que había sido un largo sueño. El sueño más prolongado de sus vidas. Y así lo fue. Benito despertó con canas y problemas en la cadera. María despertó con un montón de arrugas y manchas en la piel. Benito ya no tenía fuerzas para retener a María, y María no tenía fuerzas para seguir pretendiendo que amaba a Benito. 
Intentaron huir el uno del otro una ultima vez, y comprobaron que la fuerza sobrenatural que los mantenía juntos estaba débil y podía ser fácilmente derrotada. Pero era muy tarde, aunque en los cuentos nunca es tarde para el amor, aquí sí que era tarde. Ambos desperdiciaron tanto tiempo intentando complacerse y fallando en el intento que no reconocerían la felicidad aunque les golpeara la cara. Y lo más triste es que era demasiado tarde para el amor, el amor propio. 

¿Qué decir cuando nada es suficiente? ¿Qué decir cuando los demonios que ocultamos, se reproducen en diapositiva delante nuestro? ¿Qué decir cuando es mejor no decir nada?. Un puente se sostiene por dos lados y el puente de Benito y María se derrumbó por cuestiones de gravedad. 

A Benito y a María siempre les enseñaron a necesitar, como a todos nosotros. Está bien necesitar, podríamos necesitar muchas cosas, pero hay que ser cuidadosos si comenzamos a necesitar de esta manera a una persona. 

Después de tanto tiempo puedo contarte que aquí sigue María, inmersa en una realidad que aun no logra entender del todo, tan reflexiva, tan paciente, como si un día después de tanto, una respuesta le llegara del cielo. Y allá está Benito, extranjero, con esa expresión de no pertenecer a ningún lugar. tan volátil como si lo estuviera imaginando con lo último que me queda de cordura. 

lunes, 9 de febrero de 2015

La última vez que te amé
fue en mi casa.
Mi casa, tus brazos,
tus brazos tantas veces mi casa.

La primera vez que te vi,
estábamos en un salón de clases.

Qué infierno el sentir tanto por alguien,
que no se dio cuenta.

La última vez que nos besamos enamorados,
No la recuerdo.
La primera vez que nos besamos enamorados,
Tampoco la recuerdo.

Recuerdo la primera vez que te besé enamorada.
Recuerdo también la primera vez que te besé sin amor, me dolió.
Cuánto me costó aferrarme a ti.
Recuerdo la última vez que te hablé de mí.

Fue la primera vez que te colgué.
Fue la última vez que hablamos.

La primera vez que te extrañé,
No la recuerdo.
La última vez que te extrañé,
Tampoco la recuerdo.

Te quise, de alguna manera, en todos mis momentos.
Te quise cuando quería continuar,
te quise cuando me alejé.
Y te quiero ahora que no estás.

Y es que es difícil entender, que te quiero, pero no para volver.
Aun así escribo notitas pendejas en las mesas del bar,
en las maderas que nadie ve.
Qué infierno jamás haber coordinado los sentimientos.

No es justo, amor, que todavía esculco cajones…                                                    
Que todavía busco debajo de mi cama…
Buscando los rompecabezas,
Buscando una fecha,
la primera vez que nos besamos enamorados.
Una explicación.
Tampoco la recuerdo.

¿Si me amaste, cuando comenzaste?
Recuerdo la primera vez que te besé.          
¿Fue muy tarde?
Cuánto me costó aferrarme a ti

Recuerdo la última vez que te hablé de mí…